Claves para el perro acepte al nuevo bebé

Claves para el perro acepte al nuevo bebé

Las mascotas son parte de la familia, y la llegada de un nuevo miembro también les afecta. Es aconsejable modificar ciertas rutinas del perro desde antes del nacimiento de bebé, para evitar que los cambios sean demasiados bruscos. Las mascotas son una presencia especial en cualquier casa, y sobre todo para los niños.

Las mascotas ayudan a los niños antes de que estos sean conscientes de ello. El contacto con perros y gatos durante el primer año de vida fortalece el sistema respiratorio. Pero la llegada de un nuevo miembro a la familia puede ser difícil de asimilar, sobre todo para los perros.

Preparar al perro antes de la llegada del bebé

Hay que observar sus conductas. Para evitar los cambios demasiado bruscos, puede procurar que el animal se adapte de manera gradual a los nuevos sonidos, sobre todo el llanto del bebé. El perro debería escuchar algún lloro grabado, para reducir el número de nuevas experiencias a las que tendrá que acostumbrarse cuando el bebé por fin esté en la casa.

Es bueno saber que los beneficios que los perros proporcionan a la salud del niño comienzan ya desde el embarazo.

Tras el embarazo llega el momento: El bebé en casa. El perro, como el resto de la familia, debe adaptarse a su presencia.

Hay que evitar desentenderse de la mascota o regañarla en exceso cuando el bebé está despierto y solo ocuparse de ella cuando el niño duerme. Conviene, que, aun cuando el bebé está despierto, el animal siga recibiendo caricias, juegos y oras muestras de cariño.

El perro tendrá sus propias necesidades de exploración. Su forma de conocer al nuevo bebé de la casa será a través de la vista y sobre el olfato. Hasta es posible que quiera lamerlo. Hay que evitar regañarlo por este acercamiento, pero siempre con supervisión de un adulto, es importante que el animal sacie su curiosidad.

Es bueno que el perro pueda correr y realizar mucha actividad cuando lo saquen a pasear. El gasto de energías lo ayudará a reducir el estrés y la ansiedad.

Para que los perros nos hagan caso, es hablarles de forma similar a como se habla con los bebés y los niños pequeños.

 

 

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